Misión

Aquinas American School es un colegio católico que promueve la excelencia académica, la formación tanto en habilidades como en conocimientos, y fomenta el desarrollo de personas responsables y virtuosas.  AAS ofrece un curriculum americano cumpliendo también con los requisitos curriculares españoles, preparando así a nuestros alumnos para acceder a la universidad en España o en cualquier otro país.

Principios Educativos

  • Toda persona experimenta en su corazón una llamada a la felicidad. Esta sólo la alcanza mediante el don de sí mismo. En el seno de su familia encuentra el ámbito natural para el crecimiento y el desarrollo de su vocación. La familia encuentra en la escuela una ayuda imprescindible para completar la formación intelectual y moral de los hijos.

 

  • En todo niño se da una pregunta por la verdad que se manifiesta en una curiosidad insaciable. Este deseo por conocer la verdad responde a la necesidad de encontrar un sentido a la vida que le permita orientarla de forma decisiva. El colegio contribuye guiando el deseo natural del niño por conocer, y le ayuda a introducirse en la realidad, y a buscar la razón última de todo. Sin embargo, la escuela no puede ahogar la inquietud de los alumnos. Por el contrario la encauza, conduciéndola al verdadero conocimiento mediante el estudio.

 

  • Para que haya verdadera educación se debe producir un encuentro personal entre el alumno y el maestro que le acompaña. El alumno es el protagonista principal es insustituible de la educación, pero necesita del maestro para alcanzar de manera más fácil, perfecta y con seguridad las certezas sobre las que ordenar su vida. El verdadero maestro es un referente intelectual y moral para los alumnos, que ven, de alguna manera, realizado en él lo que desean alcanzar.

 

  • El encuentro entre el alumno y el maestro se da en sentido verdadero en el seno de una comunidad más grande y en la pertenencia a una tradición. Esto se realiza en el colegio. En él tanto el alumno como el maestro se saben formando parte de una verdadera comunidad y unidos en el amor a la verdad, al bien y a la belleza.

 

  • Todo colegio ha de tener claro el fin que pretende alcanzar y, en función del bien del alumno disponer de todos los medios útiles para educar mejor (tecnológicos, bibliográficos, pedagógicos…), y ordenar las actividades a ese fin. Sin embargo, por la misma naturaleza de la educación, nunca se puede renunciar a la dirección del maestro, sin la que el alumno se sentiría desorientado.

 

  • Atendiendo al desarrollo natural de los niños, el aprendizaje inicial debe potenciar la atención a la palabra y al texto escrito, así como a las habilidades artísticas como el dibujo, la música o el teatro.

 

  • En Aquinas American School procuramos favorecer el aprecio por el saber y por la mejora de cada uno en relación con los demás. Se potencia el amor por el estudio y el trabajo favoreciendo descubrir el atractivo que tienen todas las cosas y como cada una debe ser tratada según su naturaleza. En ese sentido se trabaja el rigor, la paciencia y la constancia, para así descubrir también las capacidades de cada uno y asumir, de manera serena, las propias limitaciones. La formación en las virtudes permite la verdadera perfección de cada uno y superar con mayor facilidad y alegría las contrariedades. Mediante la virtud se obtiene la seguridad para obrar el bien y, de esa manera, experimentar el gozo de una vida lograda.

 

  • Desde nuestra concepción católica, estamos convencidos de la dignidad propia de cada persona en cuando hijo de Dios. Por eso se educa en el amor a Dios y al prójimo. También sabemos que la razón no entra en conflicto con la fe sino que por el contrario ésta abre a un horizonte más grande de comprensión iluminando todas las realidades humanas.

 

  • Toda verdadera educación conlleva el reconocimiento, por parte del alumno, de lo que ha recibido. Por ello en el colegio se cuida especialmente el agradecimiento hacia los padres y la propia familia. También, porque el hombre es un ser social incapaz de bastarse por sí solo, se fomenta el compañerismo y la amistad. Y, es una verdadera escuela de ciudadanía, porque nos dispone hacia la solidaridad y la búsqueda del bien común.

 

  • Por nuestro reconocimiento de que todo bien procede de Dios y de que la vida de cada hombre se encamina a Él, la oración diaria está presente en el horario escolar. También, de acuerdo con la normativa diocesana, se favorece la recepción de los sacramentos de la Eucaristía y la Confirmación, así como la celebración semanal de la Misa. La formación religiosa, en comunión con la Iglesia Universal, mueve a una relación personal con Dios y nos abre a preocuparnos por el bien de los demás.