Aquinas, nuestro escudo y nuestro lema

Omnes homines natura scire desiderant. Todos los hombres desean saber por naturaleza.

Con esta frase Aristóteles expresa la disposición innata en toda persona para el conocimiento de la verdad. Conocimiento no siempre fácil de conseguir, pero cuyo hallazgo siempre es gozoso. También señalaba Aristóteles que “es propio del sabio ordenar”. Por eso, el deseo natural de aprender exige de un método que lo facilite. Cuando éste es adecuado, el deseo de conocer crece y el alumno puede ir descubriendo la correspondencia entre lo que aprende y su propia vida. El maestro está para ayudar al alumno a alcanzar, de manera más fácil y ordenada, los conocimientos a los que está naturalmente inclinado. Pero el sujeto principal de esta tarea, que conlleva tanto la disciplina como la invención, es el propio alumno. La simple repetición de los aprendizajes conduce a una actitud intelectual servil; por el contrario la libre creatividad, ignorando los hallazgos tanto de método como de contenido del pasado, muy difícilmente conduce al éxito. Mantener el interés por la verdad, evitando tanto el desánimo como la vana curiosidad, es tarea que nuestro colegio considera prioritaria. Por ello, se ha pensado todo el currículo atendiendo tanto a las exigencias del presente como a la tradición de la Iglesia, que nunca entendió la adquisición de conocimientos como una carga inevitable, sino como una tarea que nos conduce a vivir más plenamente como hombres.

Nuestro escudo: Tomamos nuestro escudo de una representación de las artes liberales, contenida en el Jardín de las Delicias, un manuscrito del siglo XII de la Abadía de Hohenburg. En él, la Filosofía “reina” en el centro de las siete artes liberales.

escudos

Estas Artes Liberales formaban la primera enseñanza en la época medieval, organizadas en el trivium (gramática, dialéctica y retórica) y el quadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música). Con el trivium se pretendía que el alumno aprendiera a pensar. Para ello se le enseñaba la estructura del latín culto (gramática), cómo usarlo de manera lógica para construir argumentos (dialéctica) y, finalmente, a expresarse de forma pulcra y rigurosa (retórica). Cuando el método de razonamiento estaba bien asentado se pasaba a estudiar lo que hoy llamaríamos ciencias matemáticas y físicas. La enseñanza del lenguaje iba acompañada de lecturas de cuentos, narraciones históricas, y de ciencias naturales y de otras clases. Ese método, que ha sobrevivido durante siglos en la educación occidental, no sólo enseñaba a expresarse de manera adecuada, sino que proveía de las herramientas necesarias para cualquier aprendizaje posterior, al facilitar la comprensión y el razonamiento. Ello permitía además que las diferentes asignaturas no se vieran como compartimentos estanco, sino formando parte de una misma realidad. Desde hace algunos años, y adaptándose a las disciplinas más modernas, el método de las Artes Liberales ha sido retomado con gran éxito en algunos centros de estudios americanos. También en Aquinas American School vamos a aprovechar esa tradición, que no reduce las asignaturas a mera acumulación de conocimientos sino que favorece el amor al estudio y el aprendizaje de las materias de una manera orgánica y creadora.

 

Santo Tomás de Aquino: Nuestro colegio toma su nombre de Tomás de Aquino (o Aquinas), santo y modelo de amor a la verdad para estudiantes y profesores, que dedicó su vida a la oración, al estudio y la docencia, y que ha dejado para la posteridad una obra filosófica y teológica fundamental e imprescindible. Por ello la Iglesia católica lo considera Doctor Universal.

Santo Tomás valoraba como nadie la razón y no despreció ninguna de las aportaciones de la antigüedad clásica ni las que llegaban de los pensadores musulmanes o judíos: “lo importante es la verdad, no quien la dice”. Por lo mismo, le interesaban todas las disciplinas. Pero sobre todo puso de manifiesto que la fe no destruye la razón, sino que, al contrario, la eleva y perfecciona.